28 October 2008
No jurarás en vano, era, ¿no? o algo así
Por Blanca
Esta mañana un grito, uno de esos múltiples que en un momento u otro de cada día siempre interrumpen mis pacientes explicaciones en clase, ha resultado un pelín más original que a los que me tienen acostumbrada. Y no sólo eso: también ha ilustrado con bastante eficacia la maravillosa heterogeneidad cultural recién llegada a las aulas catalanas. La cosa ha sido la siguiente: Ashra le ha gritado a Nabil -aunque habría que explicar previamente que ambos llevaban un rato echándose mutuamente las culpas de incidentes varios, cada vez que uno u otro recibía mi amenazadora mirada- que le jurase por su Dios que no había sido él, Nabil, quien le había dado con el paraguas en primer lugar. Que el otro él, Ashra, por su parte, juraba por el suyo que él no había empezado.
Y se ha quedado tan ancho, como el que dice tontodelculo.
Y digo yo: Nashra quería que Nabil jurase por su Dios -¿todos llevan mayúscula, sea el que sea?- porque, evidentemente, de jurar por el de Nashra su testimonio sería totalmente inverosímil. Y A Nabil qué, el ente en cuestión. Sólo le creerá si jura por algo o alguien cuya existencia es a su vez profundamente negada por el que ha de creer al que jura. ¿No anula eso alguno de los dos juramentos? ¿No está dejando Nashra que el asunto se resuelva en función de qué Dios exista? El juramento correspondiente será el que tenga validez, y claro, a ver quién jura en vano. Seguro que aquel cuyo Dios resulte existir es el que dice la verdad.
No quiere decir eso, claro. Pero y lo divertido que es pensar tonterías. Y contaros lo de esta gente preadolescente, que está fatal.
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