Se me ha ocurrido una idea para obligarme a escribir sobre Rumbo a Peor (el link lleva a la versión que incluye la paráfrasis en inglés corriente de Colin Greenlaw): voy a traducir y comentar párrafo por párrafo de la obrita. Si no me he descontado hay 96 párrafos, así que, perseverando, en tres o cuatro meses puede estar listo.
Traducirlo, en realidad, no haria falta; ya hay una edición bilingüe español-inglés publicada en Lumen que está muy bien. Pero, vamos, que no cuesta nada y así me divierto.
Tengo intuiciones acerca de un par de asuntos y estoy ansioso por saber si, al final del comentario, tendré una idea más cabal sobre ellos. Primero: la manera en que se despliega aquello que existe en el transcurso de la obrita. O sea, cómo primero existe una cosa, luego dos, luego una así y la otra asá, etc. Eso puede estar bien. Segundo: el lenguaje, claro, esa monstruosidad adverbial que iremos viendo y la sustantivación de adjetivos y adverbios (esto estará en relación con el punto primero). También hasta qué punto es necesaria la sintaxis antinatural que utiliza Beckett para decir las cosas que dice y hasta qué punto es simplemente arbitraria.
A ver.
Worstward Ho
by Samuel Beckett
On. Say on. Be said on. Somehow on. Till nohow on. Said nohow on.
Traducción:
Más. Di más. Sea dicho más. De alguna forma más. Hasta que de ninguna forma más. Dicho de ninguna forma más.
Qué quiere decir:
El libro empieza en mitad de las cosas. Es de suponer que el narrador ya lleva un rato hablando, porque lo primero que leemos es una exhortación a seguir. No está claro si la exhortación es del narrador a sí mismo (“I’ll say on”, como parafrasea Greelaw) o a un interlocutor. Desde luego, “say on” sólo es gramatical si se lee en imperativo, como lo he traducido yo, pero eso no es muy importante: a lo largo de Rumbo a Peor, la gramaticalidad va a ser maltratada siempre que haga falta.
Quizá un indicio de que el narrador mismo está preocupado por esa ambigüedad es que acto seguido pase a la voz pasiva: “Be said on”. Quizá lo que sugiere es algo así: no está claro si soy yo o eres tú quien tiene que decir más pero, desde luego, más tiene que ser dicho. Este es ya un primer ejemplo de agramaticalidad, digamos, necesaria: me atrevería a decir -aunque aquí haría falta un informante inglés nativo- que “say on” tiene una lectura gramatical. “Go on” quiere decir “continúa” y, a lo mejor, se podría argumentar que “say on” es gramatical si se entiende como “continúa hablando”. En cambio, no hay lectura gramatical de “be said on”. Propongo, así, que esta primera agramaticalidad se ha generado de la siguiente manera:
1er paso: On. Tiene que haber más de algo.
2o paso: Say on. Tiene que haber más de decir. Esto ya es de dudosa gramaticalidad, pero es, al menos, una saturación natural del adverbio “on”: algo tiene que “on”, pues bien, es “say” lo que tiene que “on”.
3er paso: Pero ¿quién tiene que decir más? ¿Tú, yo? En inglés, “digo”, “dices”, “di” tienen todas la misma forma: “say”. El narrador no quiere comprometerse con ninguna de estas opciones, así que transforma “say” en “be said”, “sea dicho”. Lo hace, no obstante sin tener en cuenta que “say” estaba ocupando el hueco de lo que tiene que “on”; “be said”, en puridad, no podría ocupar ese hueco, pero es que no hay manera gramatical -al menos, ninguna que no pase por una larga perífrasis- de decir lo que quiere decir el narrador. Así que, sin manías:
4o paso: Be said on.
Prueba de que no hay manera económica de decir esto con corrección gramatical es la paráfrasis de Greenlaw:
Say on se parafrasea como I’ll say on.
Be said on se parafrasea como Let “on” be said.
Lo que en la primera paráfrasis era un adverbio que modificaba al verbo “decir”. (I’ll say on), se convierte, en la segunda paráfrasis, en aquello que se dice (Let “on” be said). Pero esto no está bien. No es que el narrador exhorte (a alguien, a sí mismo) a proferir la expresión “on”; es que el narrador exhorta a decir más, a que más sea dicho. Si para ello hay que pasar por encima de la sintaxis, se pasa.
El narrador, pues, aboga por que se siga hablando, de la forma que sea -“somehow on”-, hasta que no haya forma en la que se pueda seguir hablando: “till nohow on”.
Éste es el primer ejemplo de monstruosidad adverbial (por llamarlo de alguna manera): “somehow” es perfecto inglés, y quiere decir “de alguna manera”. “Somehow” viene, salta a la vista, de “some how”, “algún cómo”, alguna manera. El narrador aboga por seguir hablando mientras exista alguna manera de hacerlo; o sea, lógicamente, hasta que no quede ninguna manera de hacerlo. Hay que ir buscando hows, uno, otro how, hasta que no quede ninguno. Tendremos some how hasta que no tengamos ningún how. Somehow se da exactamente till nohow.
En términos lógicos, existe algún cómo si y sólo si no es cierto que no exista ningún cómo. Esto, en lenguage natural, puede decirse así: existe algún cómo hasta que no exista ningún cómo. Un inciso tonto: se pasa aquí de ∃xAx a ¬∀x¬Ax. Esta transformación no es válida intuicionistamente. Puede decirse que el narrador es realista al respecto de los cómo decir. Esto es, el narrador cree que el hecho de que exista algún cómo decir o no es un hecho objetivo, independiente del sujeto. Esto está quizá relacionado con la sustantivación de adjetivos y adverbios a la que aludía más arriba.
Otro inciso: para ser estrictos, “nohow” aún aparece en el diccionario (estoy usando el Concise Oxford Dictionary). Según se ve, se usa informalmente, en inglés de Estados Unidos, para reforzar una negativa; algo así como “¡ni en broma!”. Creo que es más natural hacerlo derivar de “somehow” por el proceso que acabo de reconstruir que suponer que el narrador ha escogido, de forma independiente, este americanismo para hablar de la imposibilidad de continuar. Sobre todo, a la luz de los procesos de modificación adverbial que se dan en párrafos ulteriores.
Ahí viene el segundo, precioso ejemplo de agramaticalidad. Teníamos “be said on” y ahora leemos “somehow on”. Esto, en la manera de entender la sintaxis que, se diría, tiene el narrador (según lo que la transición de “say on” a “be said on” parecía permitirnos colegir) debe entenderse, creo yo, como una elipsis de “be said somehow on”. Por tanto, “till nohow on”, monstruosidad adverbial aparte, es elipsis de “be said till nohow on” y, efectivamente, otra manera de decir esto es “said nohow on”, que es la última frase del párrafo. Qué simple, qué guay.
Se diría (pero esto es una hipótesis muy tentativa, que habrá que ir validando a medida que avancemos), que el narrador ignora hasta cierto punto las funciones gramaticales de las expresiones que usa y acepta, en cambio, el siguiente principio:
(Principio de Sustitución).Si dos expresiones A y B son intersustituibles, dos expresiones F(A) y F(B) que sólo difieren en que todo ejemplar de A en la primera ha sido sustituido por un ejemplar de B en la segunda son igualmente intersustituibles.
En este párrafo hemos visto dos ejemplos de esto.
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De “say on” a “be said on”. Sustitución de “say” por “be said”.
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De “somehow on” a “till nohow on”. Sustitución de “somehow” por “till nohow”.
Eso es más o menos todo. No preveo que todos los párrafos vayan a necesitar un comentario igualmente largo, pero es que éste era el primero. Os resumo las hipótesis que hemos empezado a proponer y que deberán ser corroboradas en comentarios subsiguientes:
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El narrador se pliega a lo que he llamado Principio de Sustitución [PS].
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La monstruosidad adverbial es, también, producto de un análogo del PS en el seno del adverbio.
Y una lista de cosas que igual resulta útil tener presentes:
Sustituciones:
Say por Be said.
Somehow por Till nohow.
Adverbios monstruosos:
Nohow (proviene de somehow)