Conciertos
Agenda y Archivo

Astrud & Col·lectiu Brossa
Gira 2010

Discografía
LO NUEVO
Tú no existes
Algo cambió
Performance
Todo nos parece una mierda
Un mystique determinado
Gran fuerza
Mi fracaso personal

Marginales
La performance clocharista
(2003-2005)

Obituario
de Manolo Martínez

Artículos
de Manolo Martínez
(2004-2006)

Enlaces
Jueves, 20 de Junio de 2013. 
ARTICULOS ASTRUD
Rollo Blog
La columna para Vanidad del mes de febrero del 2006 va sobre beber alcohol. (13-03-2006)

Gracias por esperar, ya he vuelto. Para vosotros hará un mes largo que se acabaron las navidades, pero ya sabéis que lo que escribo tiene un mes de antigüedad. Conque gracias. Podría hacer la famosa broma de que lo siento por vosotros y que yo aún estoy de vacaciones porque os escribo desde antes de Reyes; lo que pasa es que la columna hoy no va de eso y, además, ese chiste hace años que perdió la gracia.

La columna va de que he estado en casa de mis padres pasando las fiestas. Yo viví con en ellos en El Puerto de Santa María, en Cádiz, hasta los dieciséis años, o sea que puede decirse que soy portuense, hasta donde puede decirse que soy de algún sitio: mis padres no son de allí ni está claro de dónde son. Pero la columna no va de eso tampoco.

Mis amigos de la infancia y de la adolescencia también son de El Puerto. No los veo mucho; la mayoría me ha olvidado y yo he olvidado a casi todos. Es penoso cuando me los cruzo por la calle, como divertido es cruzarme con simples conocidos que me saludan igual que si aún viviera allí, total, ellos qué saben. Tampoco tengo nada más que decir sobre mis antiguos conocidos o los amigos que ya no frecuento; o bien sí que tengo, pero esta vez la columna tampoco va de ellos.

De lo que sí va la columna es de los tres amigos que me quedan y de lo que hacemos cuando, tres veces al año, coincidimos en nuestro pueblo. Porque ellos tampoco viven allí, o qué se esperará cuando Cádiz es la provincia con mayor tasa de paro de España. Pues eso, a lo que iba: quedamos, vamos al bar que haya, que ya hace tiempo que no es el bar al que íbamos, y continuamos hablando por allí donde nos habíamos quedado. Ya no nos preocupamos de sacar temas nuevos; pasamos juntos doce horas cada cuatro meses, no compensaría.

Al final, más que nada, lo que hacemos es beber. Nos ponemos cerca de una barra y primero cervezas y luego cubatas, apetezca o no.

No quiero repasar para vosotros el repertorio de estereotipos acerca del entelarse (en ambos sentidos) o el reconocerse mutuamente los borrachos. Ni sobre cómo se consuela de todo eso con el único consuelo que existe en el mundo: el mal de muchos.

No voy a defenderme ni a defender a mis amigos. Lo que me parezca a mí acerca de lo que se piensa cuando va uno ciego me lo callo por pudor, digamos, intelectual. No me enorgullezco, tampoco voy a ponerme a la defensiva. Al fin y al cabo, estoy escribiendo esto, ¿no?

Pero bueno, ahí está, ahí estamos los cuatro moviéndo la cabeza al ritmo de lo que ponga el camarero que esté más cerca del CD, nos parece estar a punto de entender qué pasa con todo y las cosas hacen “clac”, que es el ruido que hace una baldosa al caer en su sitio, no porque estuviera diseñada para estar en ese sitio concreto sino porque hay sitio de sobra y la ley de la gravedad no tiene manías. Perdón.



 

---> Leer más: Artículos aparecidos en revistas, fanzines, etc.


www.astrud.com
Jueves, 20 de Junio, 2013.